La camiseta morada, la nave espacial y el osito que se hace una “bola” cuando tiene miedo.

Un día en el hospital (por Charlie Buu)
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28 junio, 2012

*(Los nombres de todos los niños son inventados).

Apenas llevan 5 minutos en la habitación, Espanki y Payasa tú-tú, cuando Rubén de cinco años les confiesa que es un superhéroe de incógnito.
¡Guau!, ¡qué emoción!, se oye decir a Espanki a traves de su mascarilla, porque Rubén está aislado por Neutropenia.
¡Un superhéroe! Afirma Payasa tú-tú mientras le mira con los ojos muy abiertos.
Rubén asiente con su cabeza “rapadita” y sonríe al ver la admiración que provoca.
Payasa tú-tú le da entonces los polvos mágicos que sólo los superhéroes saben como funcionan y le dice, guiñándole un ojo:
– Puedes convertir a Espanki en lo que quieras.
Rubén coge unos poquitos de polvos y mientras se los tira a Espanki dice en voz baja:
Quiero convertirle en una rana.
– ¿Cómo me vas a convertir en una rana?, protesta Espanki.
Y ¡pluf! se convierte entonces en una rana, después en un gato, en un ratón… y así sucesivamente cada vez que Rubén le tira los polvos mágicos. Espanki no recuerda que hace en esos sitios y lo pregunta, Rubén y Payasa tú-tú se guiñan un ojo, cómplices, y le responden:
– Nada, nada. Se te había caido algo en el suelo.
De repente Rubén se acerca a su mamá y le dice algo al oído, la mama dice en voz alta:
Quiere convertirle en una camiseta morada.
Y Espanki, según Rubén le va tirando los polvitos, se va convirtiendo en una camiseta morada tendida bajo la lluvia, en medio de una tormenta, metida en una lavadora, en una secadora, en una camiseta morada subida en una moto, en un avión, en un cohete…
Para entonces Rubén ya se ha puesto de pie, dejando el regazo de su mamá (que muy atenta le ha desenganchado el tubo del gotero de entre las piernas), y ríe a carcajadas mientras se apoya en el hombro de Payasa Tú-Tú, que nunca se había sentido tan protegida y emocionada al tener un superhéroe tan cerca.
La mamá dice entonces, mientras se seca las lágrimas de risa: – ¿Te haces pis, Rubén? Y sin esperar a la contestación, porque las mamás de los superhéroes no la necesitan, le acerca una cuña que Rubén utiliza a la velocidad del rayo o como le dice Espanki: – A una velocidad ultrasónica e hipersónica. A lo que Rubén responde poniéndose muy erguido y con una cara igualita que la de superman.

En la siguiente habitación Iván, de siete años, ha puesto a los mandos de una gran nave espacial a Espanki y a su papá, que es un piloto experto y es el que lleva la voz cantante:
Tormenta de meteoritos… botón naranja, botón naranja…
Espanki sigue las instrucciones al pie de la letra:
Botón naranja pulsado mi capitán.
¿Preparados para entrar en el hiperespacio?, dice el papá de Iván mientras agarra el volante con fuerza.
¡Preparados!, contesta Espanki.
Iván también agarra fuerte el volante y como si de un mando a distancia se tratara dirige la nave espacial en la que viajan su papá y Espanki. Mientras le va narrando a Payasa tú-tú, que escucha atenta, todo lo que sucede.
Al final la misión ha resultado un éxito y ha llegado la hora del merecido descanso para todos.
Ya de vuelta, en el pasillo, Espanki y Payasa tú-tú se cruzan con María, su papá que le lleva el gotero y una amiga, Alba, que ha venido a verla.
Que pelota más bonita, le dice Espanki a María.
No es una pelota, es un osito que se hace un ovillo cuando tiene miedo, le contesta María.
¡Ah! A ver… ¡bu! y Espanki asusta a Payasa tú-tú que se hace un ovillo inmediatamente.
Después hace lo mismo con Cloe, Charlie, Pizca y Volvoreta que acaban de llegar y que también se hacen ovillos.
¡Una ola de ovillos!, dice Payasa tú-tú.
¡Bu!, dice Espanki.
Y una gran ola de ovillos se hace en el pasillo, con papá y mamá incluidos, mientras María mira orgullosa abrazada a su osito que al parecer ya no tiene miedo.

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