La caza de estrellas

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Una tarde en la que Payasa Tú-Tú y Caroto iban buscando aventuras, le preguntaron a su amiga Jess, que les iba a acompañar ese día en sus peripecias por el hospital, que donde podían acudir. Les llevó a la habitación de Luis, un amigo de 4 añitos, experto en construcción de naves espaciales. Era un experto expertísimo, tanto, que podía dirigir la construcción de una nave espacial partiendo de cualquier objeto. Así que los payasitos le propusieron convertir la camita en nave espacial y dar una vuelta por el espacio exterior. Tú-Tú y Caroto estaban emocionados, pues iban a ser los primeros payasos en visitar el espacio, y de la mano del piloto Luis, el mejor piloto del mundo mundial. Luis les iba asesorando en el montaje y uso de las herramientas, y era casi un mago, porque un poco de fantasía, unas grandes tijeras de color azul y un taladro de juguete fueron suficientes herramientas para construir la nave. Cuando estuvo lista, los payasitos le preguntaron si quería acompañarles al espacio, y Luis les respondió con un SÍ, bajito, porque en ese momento estaba dirigiendo otra misión desde la Play Station que requería toda su atención… Los payasos, impacientes, empezaron a tocar botones y palancas, pusieron la nave en marcha y despegaron. De pronto se dieron cuenta EMOCIONADOS de que ya estaban en el espacio. Miraban por la ventana señalándolo todo, las estrellas, los planetas, la Luna… y Tú-Tú no pudo resistirlo más y abandonó la nave para investigar.
Cuando salió fuera, empezó a flotar por la falta de gravedad, y Luis, Caroto y Jess la miraban a través del cristal, alucinados de ver una payasa flotando en el espacio sideral. Entonces, Caroto Payasa Tú-Tútuvo una idea genial… Saldría al espacio y buscaría estrellas para llevárselas a Luis, que había abandonado por completo la Play y estaba totalmente entregado a la nueva misión.
-¿Quieres que salgamos a buscar estrellas para traértelas? – preguntó Caroto.
Y Luis, con una sonrisa enorme dijo:
-¡¡¡SÍÍÍÍÍ!!!

Entonces, Tú-Tú y Caroto empezaron a atrapar estrellas azules con la punta de los dedos, todas, todas las estrellas para nuestro amigo, vamos, podemos cogerle más, aún me caben unas pocas en los bolsillos… Luis les miraba emocionado con la carita pegada al cristal de la cama-nave, y entonces Tú-Tú y Caroto regresaron, y comenzaron a sacarse estrellas de los bolsillos, y a meterlas por debajo de la almohada, entre las sábanas, en la manita de Luis… entonces las estrellas hicieron un viaje desde la manita de Luis hasta sus ojos, que brillaban muchísimo porque las estrellas le estaban haciendo cosquillas por dentro. Y cuando los payasitos se miraron se dieron cuenta de que no sólo Luis tenía los ojos brillantes… Alguna estrellita debió quedarse también dentro de Tú-Tú y de Caroto, que sonreían felices, emocionados por la nueva aventura.

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