Mi tutú, no

Pupete Comparte una tarde en el Hospital
10 marzo, 2012
Comparte Espanqui una tarde inolvidable
24 marzo, 2012

4-2-11

Todos los nombres a excepcion de los del equipo No corresponden con la realidad.

“No, mi tutú, no”, así empezaba la tarde Sopli (Bea). Su primera tarde (¡al fin!) en el hospital. Le habían cosido un tutú precioso y se lo había puesto encima de los pantalones bombachos que “le van genial a su payasa”. Algunos de nosotros le comentamos que las dos prendas no combinaban mucho, pero ella quiso ir con su tutú. Lo cierto es que creo que ese tutú la dio una fuerza y una magia preciosas que el resto de nosotros (los que, ignorantes, nos atrevimos a aconsejarla) no supimos apreciar en un principio. El tutú y los bombachos no pegarían, pero Sopli era toda una princesa. Eso le dijo la nena a la que entró a ver con el Capitán. Ni Maripé (Rocío) ni yo entramos en esa habitación, pero escuchamos desde el pasillo las risas de la niña, de sus abuelos y de la princesa y el Capitán… ¡Qué bien!
El primer ejercicio de Bea (aún no conocía a Sopli) y mío en el curso fue juntas y, ayer, fuimos juntas en su primer día de hospital. Qué ilusión me hizo.
En la tarde de ayer nos juntamos muchos payasitos.Toño, Bego y Cheryl nos repartieron para hacerse cargo de nosotros, seguir enseñándonos, ayudándonos y jugando con nosotros.
Recuerdo todo lo que hicimos:
El comienzo fue un saludo a las “buenas tardes” y las “tardes buenas” con toda una familia y un niño en una silla, que no paró de reírse mientras unos y otros íbamos y veníamos de un lado para el otro deseándonos una buena tarde.
Después llegamos a la REA, con la película de la viborita. Ahí, Sergio, el de la cama número 4, cortaba cada rato el film porque no le convencían los detalles, hacía bien. jeje. Fernando, muy solícito, no dejó de abrir y cerrar la claqueta para que comenzara la grabación. Alicia nos miraba tímidamente desde la cama del extremo, estaba cansada, se le notaba. Pero disfrutó cuando una bonita estrella entró en el cuarto de la mano del capitán.
Al salir, el abuelo del pasillo nos siguió obsequiando con piropos.
Nos dirigimos al pasillo de la izquierda. Tal vez encontráramos caras conocidas de la semana anterior. Aquí fue donde descubrimos que Sopli era una princesa. Una dulce y tierna princesa que no quería dejar a los niños con ganas de payasos. Creo que habría estado durante horas con la nena.
A Sebastián, a sus abuelos y a sus padres les mostramos el nuevo invento: nuestro muñeco con mando a distancia. Grabaron en vídeo la demostración y todos disfrutamos con las risas de los abuelos, la cara de alegría de la madre y las medias sonrisas que nos regaló Sebastián…
No lo he dicho, bueno, sí lo he dicho, pero no lo he comentado. Rocío se puso la nariz y Maripé lo hizo genial con los niños. Tan buena, tan tranquila, tan linda. Los cuatro entramos en una habitación con dos nenitos pequeñitos, pequeñitos… De nuevo, estrellas en la habitación, canciones a media voz, bolas de malabares, marionetas y mucho cariño. Cariño de todos hacia todos. Los padres de Juan, ¡ay, los padres!. Gracias a vosotros.
Regresamos para reunirnos con todos y cambiarnos. El rato se hizo corto. Yo creo que ninguno nos queríamos ir. Pero, finalmente, Sopli accedió a quitarse su tutú…

IMG_0339.jpg

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *