Los Molusquitos (Una tarde con Catota y Chipirón)

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La tarde comenzó para Catota y Chipirón, con la llamada por parte del programa “Baila que te baila” comunicándoles que no habían superado el casting para formar parte de la 2ª fase. No penséis que eso les desanimó; ni cortos ni perezosos Catota y Chipirón, (que tenían el buen presentimiento de que se iban a encontrar con un montón de amigos que les iban a poder ayudar a mejorar y pulir su técnica) se adentraron en el pasillo de Santa Isabel para recibir tan sabios consejos.

Junto a sus inseparables amigos Colifloro y Tenazitas, entraron en el mundo de Azucena, y ni en sus mejores sueños habrían podido elegir un mejor comienzo. La idea inicial era crear un prototipo de robot bailongo con mando a distancia, así que Azucena manejaba el robot-Chipirón y Catota aprendía de ella, ¡¡¡¡porque sus ideas eran geniales!!!!. Ella era una entrenadora bailonga tan experimentada, que sabía que el mejor calentamiento para empezar a bailar son las cosquillas, así que por ahí empezó, haciendo cosquillas por todas partes a Chipirón, que no podía parar de bailar y reir. Al final les dió una idea genial, y les propuso que para asegurarse la entrada en el show aprendieran a cantar temazos en varios idiomas, y al final se decidieron por el archiconocido tema : “Tengo una vaca lechera”, que Chipirón interpretó de maravilla……¡¡¡¡la cosa prometía!!!!

De ahí, cargados de energía, pasaron a la escuela de baile Florencia Maravillas. Allí se encontraron con Ariadna y con Luz. Ariadna estaba descansando, porque es tambien payasita, como Chipirón y Catota, pero muuuuucho mas bonita, lo que acreditó su mamá enseñándoles una foto en la que se la veía preciosa con su nariz roja y su traje de colores. Florencia es la abuela mas marchosa que os podáis imaginar, y además es una profesora de baile estupenda. Como era su día de descanso andaba de incógnito, pero Chipirón y Catota se dieron cuenta enseguida de su maestría por la elegancia de sus movimientos, y le pidieron entusiasmados que les diese una clase magistral. ¡¡¡¡Que suerte tuvieron!!!!

Resultó que en la escuela de baile Florencia Maravillas había además unos músicos experimentadísimos, que, generosos, no dudaron en poner su maestría al servicio de la causa y estuvieron encantados de tocar los instrumentos que Chipiron y Catota repartieron. Así, Florencia se marcó un pasodoble con Catota, que intentaba darle los menos pisotones posibles y les enseñó un movimiento de cadera de lo mas resultón al que el jurado del concurso no podría resistirse……

Al salir, se encontraron con la Clase de Aprendizaje y Perfeccionamiento de Clásicos Infantiles y Flamenco, que por circunstancias de espacio, estaban en el mismo aula. Allí les recibió el Profesor de Canto de Clásicos Infantiles Don Jimeno, y el Maestro de Baile Flamenco Don Alonso. Jimeno os sonará por ser el reconocidisimo artista internacional que ha versionado grandes éxitos como “Susanita tiene un ratón”. Muy cerca de él no perdían ojo sus ayudantes, Estela y Yolanda, que ayudaron con los acordes musicales.

Alonso también es un afamado bailaor, que ha estado en infinidad de tablaos por toda la geografía nacional y más allá de nuestras fronteras, pero sus consejos de entonación no causaron el efecto deseado en Chipirón, acostumbrado sólo a cantar en la ducha. Alonso iba acompañado de Emilio, experto en tocar las palmas. Tuvo que aparecer Catota para dejarles a todos maravillados con su gracejo interpretando una versión de “Susanita tiene un ratón” con toques de Rumba, que se ganó a ambos profesores y les dio una nota altísima. La moral de nuestros amigos Molusquitos fue en aumento, y ganaron en confianza para desenvolverse en el próximo casting.

Tras tanto aprendizaje, baile y canto, Chipirón y Catota necesitaban descansar un poco. Así que cedieron protagonismo a sus amigos Colifloro y Tenacitas, que estaban sentados en sus respectivas cabezas. Tenían ganas de hacer surf y mientras nadaban, se encontraron con una tortuga, que tiene 27 records mundiales, ¡¡la tarde iba de campeones!!. Pronto se dieron cuenta que sí se subian en el caparazón de su nueva amiga, podrían surfear las olas mucho mejor. Si miraban al cielo, veian un montón de luz, porque hacía un día soleado y radiante, perfecto para buscar olas. Pero cuando la tortuga daba la vuelta, y se metía dentro del agua no veian nada, estaba muy oscuro. En uno de esos giros no sabemos muy bien cómo, aparecieron ante la cueva del Genio Diego, que les dió 3 oportunidades para hacerle reír. Si lo conseguían, les concedería el deseo de poder volar y flotar de felicidad.

El Genio Diego les miraba fijamente con sus grandes ojos verdes y sus cabellos dorados. Al principio estaban un poco impresionados por la fuerza del genio, pero tuvieron a la mejor ayudanta que podrían desear. Belinda, la mamá de Diego, que en realidad era una superheroína de los fondos marinos con superpoderes para iluminar hasta los rincones mas oscuros, les regaló uno de sus guiños mágicos y de ese modo les hizo sentir muy seguros. Así que Chipirón y Catota se miraron, y respiraron muy profundo a la vez para llenarse de fuerza y comenzaron el reto. Intentaron primero contarle la historia de amor de Colifloro y Tenacitas, que es una historia muy divertida, pero el genio Diego era tan, tan especial, que les habló a través de sus ojos para decirles que su risa sólo entendía un idioma, y tendrían que adivinar cual era……..así que Chipiron y Catota comenzaron a hablar en el idioma que mejor conocen, el del amor, el de los besos y el de las cosquillas, y probaron a inflar para el genio Diego y su risa un enorme globo de besos multicolores. El amor que Chipirón y Catota sentían en ese momento era tan, tan grande, consiguieron inflar un globo tan enorme, que pronto explotó y la habitación del genio Diego se llenó de besos chispeantes de todos los colores, que hacían cosquillas por todas partes, y la risa de Diego no tuvo mas remedio que salir. Cuando eso ocurrió, la luz llenó toda la habitación, salió un sol radiante y mágico, un arcoiris de carcajadas pintó todas las paredes de colores, y lo mejor de todo, la risa de Belinda quiso unirse a la de Diego, y Chipirón y Catota no podían parar de inflar globos de besos, y Belinda también unió sus besos a los de ellos, y así el lugar se llenó de globos de besos, de colores y de risas, éstas últimas tan mágicas, que hicieron que a partir de ese momento, Chipirón y Catota flotasen a un palmo del suelo……..

Y así, flota que te flota, el arcoiris de colores que Diego había dibujado para ellos les llevó hasta el reino de Alegría, un hada muy moderna y muy marchosa que tenía un amplio repertorio musical para ayudarles…..Chipirón y Catota, que iban anímadisimos por la suerte que estaban teniendo en su viaje, no se imaginaban lo especial que iba a ser el encuentro……Alegría les enseñó un cántico mágico y rapero que tendrían que entonar a modo de ritual antes de presentarse al casting. La letra decía que hay que entrenar sin descansar, y apoyarse en los amigos para conseguir las cosas que queremos…para Chipirón y Catota fue una auténtica lección. ¡¡¡¡El hada Alegría era sabia!!!!

Interpretaron unas cuantas canciones que Alegría dijo que les vendría bien conocer, y cuando estaban apunto de salir por la puerta, y se estaban despidiendo entre globos de besos,nuestra hada les lanzó un “¡¡¡Adios Bonitos!!!” que les llegó directo al corazón. Catota y Chipirón se miraron y se hablaron con los ojos, y sin dudarlo ni un momento, entraron de nuevo para volver a llenar toda la habitación de besos para Alegría y decirle lo bonita que era ella. Esas palabras fueron como un “Ábrete Sésamo” de la ternura, y retumbaron durante mucho tiempo en los corazones de Catota y Chipirón. Aún retumban.

Nuestros acuáticos amigos se sentían felices a rebosar, no podían disimularlo, consiguieron un montón de confianza en ellos mismos, gracias a los consejos de todos los experimentados amigos que fueron visitando a lo largo de la tarde.

Así llegaron a la última de las pruebas que tenían que pasar para sentirse invencibles y que haría que superasen el casting de canto y baile para el que se estaban preparando sin pestañear. Se plantaron frente a la puerta del palacio de Abril, una joven princesa, que decían, tenía las llaves de la puerta hacia las nubes. Les permitió acceder a su palacio, y a su lado estaba su papá el Rey Bailongo. Cuenta la leyenda que si su hija la princesa Abril muestra su preciosa sonrisa y sus dientes blancos como perlas, el Rey Bailongo hará un baile, que es la señal para que la princesa te preste la llave de las nubes. La pequeña Abril tarareaba sin parar una canción que un juglar de su reino le había cantado hacía poco. Así que no dudó en cantarles unas lineas a Catota y Chipirón y se pusieron a bailar descontrolados. Su padre no pudo aguantar las ganas y se unió a ellos y demostró el ritmo que llevaba dentro y porque lo llamaban El Rey Bailongo. Tenía un estilo muy particular, que Chipirón y Catota bautizaron como estilo papi. Cuando bailaban, de repente la princesa Abril ordenaba : “¡¡¡Ahora estilo papi!!!” y ellos imitaban el estilo lo mejor que podían, ¡¡¡¡lo que no era nada fácil!!! Esto provocó una sonrisa de oreja a oreja en Abril, y Chipirón y Catota tuvieron pasaje directo a las nubes.

La historia se apróxima a su final, fue una tarde genial y super divertida en la que nuestros amigos aprendieron un montón de lecciones, tanto de música y baile como de la vida, para superar todos sus retos. Tuvieron los mejores maestros que podrían desear.

Por cierto, ¿queréis saber como acabó el casting de Catota y Chipirón?
Con tanta energía y consejos llegaron a la final del concurso y pronto darán un concierto en las Islas Corazón.

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