Atreverse!

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Unos amigos nos cuentan su preocupación por la salud de un amiguito de su hijo Noé. Noé tiene seis años y Daniel, su amigo también.

“Daniel está en la uvi y está muy delicado. No sabemos qué podemos hacer. Lo visité y está muy delgadito, muy cansado…intenté hacerlo sonreír y cuando por fin sonrió me acordé de ustedes… vale la pena lo que hacen… y no es nada fácil pero qué necesario… no sé que puedo hacer… lo volveré a visitar… Cómo padre, me pongo en el lugar del padre de Dani y me emociono” Nos decía el papá de Noé.

“Noé reza todas las noches por Daniel. Pasan los días y me dice que Dios no le hace caso… pero sigue rezando… no sé que decirle.” Nos decía la mamá de Noé…

La primera propuesta que surgió fué que lo visitásemos alguno de nosotros, los payasos. Pero … tantas semanas sin ver a amiguitos… ¿qué pasaría si Noé viniese con nosotros a visitar a Daniel a la uvi? … nos parecía importante primero explicarle a Noé cómo es la uvi y cómo estaba Daniel para evitar un impacto que lo pudiera desanimar.

Con sus padres coincidimos en que siempre que Noé aceptase, sería una experiencia importante que se acercarse a un amigo que era capaz de ser paciente y atravesar situaciones tan difíciles, siendo tan solo un niño, sí un niño como él.

Muchas veces los padres deciden que los niños no visiten a sus abuelos enfermos o a sus parientes porque quieren que solo guarden “buenos recuerdos”. En mi visión particular creo también que estar cerca de la gente en las buenas y en las malas no solo da a quien hace la visita experiencias profundas que también son buenas, sino una gran alegría a quien se siente atravesando un momento critico y especialmente si la visita es de un niño.

Así fuimos un domingo. Pedimos las autorizaciones correspondientes. Noé estaba al tanto de cómo era la uvi, pero nos habían avisado que ese día había mucho trabajo y del más difícil. Así que decidimos que Noé entrase con la cabeza escondida adentro de un sombrero grande, y que Daniel adivinara a quien le habíamos traído… Era una manera sencilla y un juego para evitar que el niño entrase en contacto con tantísimas situaciones de dolor y que llegase dispuesto al juego.

¡Y qué contento se puso Daniel!

De verdad, el arte del cariño y la amistad no tienen igual…

Noé intentó hacer globoflexia… y eso ya era de risa. Le cantó una canción que habían aprendido en clase sobre un león y hasta le dijo que tenía mucho morro por no haber hecho el examen sobre animales!

Noé-31.jpg

El padre de Daniel le dijo a Dani algo que nos sorprendió:

“¿Te acuerdas hijo, que hoy por mañana cuando rezábamos te dije que hoy te iban a venir a visitar los payasos? ¡y vinieron! Te dije también que te vas a curar ¡y vas a ver que te vas a curar!”

… Y ni él, ni nosotros supimos hasta último momento si íbamos a poder entrar allí ese domingo. La uvi no es predecible y muchas veces ni los mismos padres pueden estar con sus niños…

La vida es un misterio y nosotros no podemos más que festejar que su padre tenía razón:
Ese día llegaron los payasos, y sobre todo Daniel ya está totalmente recuperado. Ya pasaron esos días tan difíciles. Ya volvió a la escuela … ¡Y por ahí andan de fiesta en fiesta Noé y Daniel!

1 Comment

  1. Les deseo mucho trabajo sanando, les mando abrazos cuenteros y clowneros y besos de narices no tan rojas.. o si?

    tengo un proyecto que busca apoyar a toda las personas que necesitan una sonrisa… o que ya la tienen pero que no se recuerdan que tan bueno es reir…

    desde Guatemala… Alexis.

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