DÍA DE JUGAR AL NO

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Corre por el niño
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TuercasTuercas y Líquido entran de puntillas en la REA. La REA es una habitación muy tranquilita, donde los niños van despertando despacio del sueño que da entrar al quirófano. Cuando entras allí, casi casi parece que estás entrando en los sueños de los niños, y Líquido y Tuercas hablan bajito, bajito, y se mueven despacio, despacio, para no despertar de un susto a ningún amigo. Nada más entrar, y mientras se lavan las manos con mucho cuidado, lo primero que ven son las sonrisas de las enfermeras-magas que custodian los sueños de los niños. Una de ellas, Ana, está un poquito nerviosa, porque es su primer día como guardiana de sueños. Es una guardiana buenísima la guardiana Ana, está claro que los sueños y los niños no podrán estar en mejores manos. Entonces ocurre algo mágico: Desde lejos, en la cama que está más al fondo, ¡alguien les está llamando! Los ojos de los Líquido y Tuercas brillan de emoción, y las ganas de jugar empiezan a hacerles cosquillas en las narices rojas.

Se oye una voz suave que dice “Holaaaaaaa” y nuestros amigos se acercan felices hasta la camita de Ángel, que les está llamando para jugar al “NO”. Jugar al “NO” consiste en decir “NO” a todo lo que le proponen los payasos, es un juego difícil, pero Ángel es un sabio y hace lo nunca visto:

¡¡¡¡Puede decir dos cosas al mismo tiempo!!!! Su voz dice “NO”, pero su sonrisa y sus ojos dicen “SI”. Líquido y Tuercas lo intentan, pero no les sale tan bien, y es que Ángel es un maestro. Entonces los payasos le proponen a Ángel jugar al “TAL VEZ” y ¡Ángel da su primer SÍ entre risas! Tomaaaaaaaaa, ¡¡¡¡¡¡nos ha dado un SÍ!!!!!! Líquido¡¡¡Líquido y Tuercas están taaaan emocionados!!! Líquido prueba su primer “SI” pero le sale como un estornudo, y Ángel se parte de risa, así que con mucha paciencia les sigue enseñando, y les da “SI” a la risa, a los columpios y a los besos de mamá. Y no a los mocos, NO a los mocos, esto no es negociable.

Entonces Gabriel, que estaba durmiendo en la camita de al lado, abre los ojos un momentito, sólo un momentito porque que aún tiene mucho sueño, y Líquido y Tuercas le cantan una versión en susurros del tallarín, y Gabriel vuelve a dormirse dejando que la canción de los payasos vaya acompañándole en el sueño, duerme, sonríe, parece que sueña con payasitos tallarines…

Tuercas y Líquido deciden salir de la habitación, porque también les está entrando sueño, y como se queden dormidos ¡¡¡allí no va a haber quien aguante los ronquidos!!!

Siguen sus aventuras por los pasillos y llegan hasta la habitación de Dani, a la que no pueden entrar porque es una habitación-castillo y se necesita un pase especial. El castillo tiene una ventana enorme y Dani es tan generoso con nuestros amigos que aguanta pacientemente la exhibición de malabares con pañuelos a través del cristal y les va puntuando entre risas y aplausos. Primero les da un ocho, lo que hace que los payasitos se vengan arriba y sigan intentándolo, luego un nueve, ¡¡¡¡¡un nueve!!!!! Wauuuuuu, Tuercas y Líquido están súper contentos con el resultado, siguen intentándolo y Dani les da……¡¡¡un cero!!! Pero enseguida les da ¡¡¡¡un diez!!!! El cero es para que el diez les sepa aún mejor, ¡¡¡hay que ver cuánto sabe este chico!!! Las risas de Dani atraviesan las paredes del castillo, y Tuercas y Líquido salen corriendo detrás de ellas a ver donde les llevan.

Una de esas sonrisas, la más tímida, se cuela por debajo de la puerta de Gustavo y Gustavete. Está claro que Gustavete es el papá y que Gustavo es el niño. Esa es una habitación muy especial, porque sirve para perder la vergüenza, así que la sonrisa tímida no podía haber elegido mejor lugar, y es que Gustavo no tiene vergüenza de nada. Entonces Líquido se pone rojo y confiesa que él tiene mucha vergüenza de llevar el flequillo para abajo. Buff, intenta superarlo y bajar su flequillo, pero le cuesta mucho, eh?? Gustavo le ayuda y le cuenta que su mamá es peluquera, y dice que el flequillo de Líquido está chulo para abajo también. Al final hablan de la vergüenza que dan los pedetes  y Gustavo dice no tiene ninguna vergüenza de eso, les cuenta que uno se pone a la tarea y ya está.¡¡Si es que esta habitación es genial!!

Siguen su camino persiguiendo sonrisas y aterrizan en la habitación de Jonnay y Alberto. Alberto quiere jugar al NO, y lo hace muy bien, de momento no quiere que Tuercas y Líquido entren en la habitación. Jonnay quiere jugar al SI, y si quiere que entren. Como la habitación es de los dos, Líquido y a Tuercas piensan una solución. Les proponen construir una pared imaginaria entre las dos camitas. A Alberto le parece buena solución (esto ya es un SÍ, ¡¡¡pero no se ha dado cuenta!!!) y a Jonnay también. Construyen la pared siguiendo las instrucciones de Jonnay, que les pide que se la pinten de azul y que escriban su nombre con buena letra….J…O…..N….. doble “N”!!!-dice-, ah, sí perdón, Líquido escribe otra “N” mas…..A…Y…. la verdad es que es un nombre ¡¡¡precioso!!!

Al final, no se sabe cómo, Líquido se ha quedado atrapado del lado de Alberto y no puede atravesar la pared a no ser que abran una ventana. Alberto le ayuda encantado para que pueda salir, y con mucho arte y una sonrisilla abre una ventanita redonda por la que Líquido pasa no sin dificultad. Jonnay es un experto en nuevas tecnologías, y consigue que funcione el teléfono móvil de Tuercas, que andaba bastante escacharrado, y no sólo eso, sino que se ofrece a prestarle su móvil, que es chulísimo, a Alberto, para que hable con Tuercas desde el otro lado de la pared invisible. Alberto ha vuelto a jugar al NO, así que los payasos guardan los sies y los noes en los bolsillos, agradecidos por tanto que reciben, y siguen su camino.

Entonces llegan a la habitación de Miguel y Sofía. Ésta vez el que quiere jugar al NO es Miguel. El estilo de juego es muy personal, dice NO a que Líquido y Tuercas entren en la habitación, pero SI con una sonrisa enorme si le saludan desde la puerta. Entonces los payasitos construyen una puerta bajita, a la altura de Miguel, con pañuelos de colores, y van asomando la nariz para saludarle por encima de la puerta. La cosa es que cuanto más se ríe Miguel, más crece la puerta, y al final está tan, tan alta, que Tuercas tiene que subirse a las rodillas de Líquido para poder alcanzarla. ¡¡¡¡Y Miguel suelta un SÍ entre carcajadas para que nuestros amigos entren en la habitación!!!! Tuercas y Líquido se vuelven loquillos de alegría, devuelven a la puerta su tamaño original, y entran a la habitación en cuclillas, a la altura de Miguel. Y Miguel y sus papás se parten de risa, y papá decide probar el también y sale y entra varias veces por la minipuerta. ¡¡¡Es un artista!!!

Entonces llega Sofía, que estaba dando un paseo por ahí. Es curioso, porque ha sido llegar Sofía y un montón de mariposas rojas han empezado a volar por la habitación como por arte de magia. Están por todas partes, en las cosquillas de Miguel, en las sonrisas de sus papás, enredadas en el pelo de Sofía y de su mamá…..seguro que las trae ella, que es un hada con pijama de princesa.

La aventura de nuestros amigos está llegando a su fin, así que se despiden con un minipartido de pingpong luz y salen corriendo a contar por ahí sus andanzas.

Tónica(Ésta crónica fue escrita a medias entre Tónica Piposa y la acompañante Vir. Fue un privilegio grande compartir aventuras con éstos compañeros hermosos. Desde fuera, imposible no enamorarse de su ternura y su amor infinitos. Cada paso detrás de ellos por pasillos y habitaciones fue una enseñanza y una aventura. ¡¡¡Gracias relindos!!!)

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